jueves, 16 de julio de 2009

I giorni

El sol entraba en la habitación desde hacia ya horas. Es inevitable cuando la ventana solo está vestida por una fina cortina que antaño fue blanca. Sólo se escuchaba el silencio, pero él sabia que el despertador pronto iba a romperlo. Y asi fue. Se levantó de un brinco, queriendo devolver a la habitación su silencio cuanto antes. Plic. Y todo quedó de nuevo en silencio. Y él se tumbó de nuevo en su cama, boca arriba, y se quedó contemplando el techo, sonriendo.
Porque aquella mañana todo iba a ser distinto, y no una cruz más en la cuenta atrás de su calendario. Por la tarde volvería a llover, seguro. Pero aquella mañana era como la de las películas: hermosa, calida, suave y prometedora. Aún permaneció tumbado un rato más, recreandose en sus recuerdos, soñando con los ojos abiertos. No habia prisa.
Y en el fondo sabía que aquella mañana era igual a muchas otras, y que si la notaba distinta, más llena de luz y con una promesa en cada soplo de brisa, era porque quería verla así. Lejos, quizá cerca de su hogar, alguien estaría sintiendo como la misma mañana le robaba sus sueños y los esparcía al viento. Asi es la vida. Hoy yo, mañana tu; pasado, él. Asi somos.
Al final resultó que aquel dia sólo fue una cruz más en la cuenta atrás de su calendario. Y al principio se sintió triste, pero después se consoló pensando que siempre vuelve a amanecer.
Tal vez mañana...

miércoles, 15 de julio de 2009

Going home? Not yet...

Y ya han pasado dos semanas. Hace 14 dias Jorge y yo llegabamos a la capital londinense agobiados por el peso de las maletas, por un calor sofocante y por los constantes problemas con los que nos encontramos aquel dia 1 de julio.

Hoy el cielo vuelve a lucir gris sobre la city, despues de una noche de lluvia torrencial. Ecuador de la expedición, y aun quedan muchas cosas por hacer. Muchos partidos de baloncesto al atardecer, muchas compras tronchantes, muchas conversaciones absurdas con la seguridad de que muy poca gente podra entender lo que decimos, muchas cosas nuevas y raras por ver.


Pero aun asi, cada noche imagino como será volver a casa...

martes, 14 de julio de 2009

I guess that's why they call it the blues

La busqueda de un trabajo temporal en la capital inglesa no es tarea facil. Si para alguien lo és, que me diga cual es su secreto. El dia de ayer estuvo casi totalmente dedicado a ir de local en local preguntando y dejando curriculums. ¿La cosecha? Desde los "lo siento, no buscamos más personal", hasta el archiconocido "te llamaremos si queda una vacante". Pero nunca el "empiezas mañana" que yo desearia. Pero bueno, no pasa nada. No necesito el trabajo a vida o muerte, sólo me hubiese venido bien para no tener que volver a casa con mis ahorros diezmados. Pero como ya estaba previsto, todo bien.
Hoy visitaremos el museo Británico, y con eso ya hay bastante para todo el dia. Por la tarde, a eso de las ocho, iremos a jugar nuestro partido de basket diario, y despues, la cena y sesión audiovisual en ingles. Jorge aprende bastante.
Para terminar, más canciones desenterradas del olvido. Esta la escuche por primera vez hace muchos años, volviendo de una excursión familiar a Navajas, al "salto de la novia". En el coche papá puso un CD: "Elton John's Greatest Hits". Entre todas las canciones que me gustaron, ayer por la noche me vino esta a la cabeza. Repasaba mentalmente la letra, y decidí que hoy tendría su sitio aqui. Espero que os guste.

lunes, 13 de julio de 2009

Long night

Hoy el tiempo me juega una mala pasada y no puedo extenderme tanto como querria. Ahora mismo salgo en busca de opciones de trabajo, espero tener suerte. Os dejo con una canción que solia encantarme hace años, y que por alguna razón he querido volver a escuchar hoy.

Tambien aprovecho para adjuntar algunas fotos de dias anteriores, fruto de largos paseos por Baker Street, Trafalgar Square y Charing Cross, entre otros lugares.






domingo, 12 de julio de 2009

Feed the birds

Al llegar se dio cuenta de que aquel sitio ya no era como él lo habia imaginado. Era imposible. La plaza parecía mucho más pequeña en la realidad que en su imaginación, y no era silenciosa, sino que bullia: la gente parloteaba mientras caminaba atropelladamente, los coches y taxis rugian a pocos metros. También la catedral parecía mucho más pequeña, aunque no menos hermosa.

Habia soñado con aquel lugar desde que era un niño. Desde entonces habia querido ir hasta aquella gran escalinata, y descubrir alli a aquella anciana, casi susurrando:

“Dos peniques para la comida de las palomas…”

Cerró los ojos, tratando de recordar. Casi podia escuchar aquella canción, que siendo un niño le habia arrancado esas primeras lágrimas que uno derrama sin saber porque. Y de pronto el recuerdo revivió tanto en su ser, que sintió como se le hacia un nudo en la garganta, y como los ojos empezaban a inundarsele. Sacudió la cabeza con fuerza, y ahuyentó el llanto.

“Dos peniques para la comida de las palomas…”

Se llevó la mano al bolsillo, y alli estaban sus dos peniques. Pero en la plaza no estaba la anciana, ni el niño que él fue una vez. Ni siquiera quedaban apenas palomas.
Asi que guardó sus dos peniques y se alejó de alli, apretando los dientes, pero todavia recordando la canción de su infancia.

sábado, 11 de julio de 2009

¿Elvis está vivo?

Allí lo tenia: brillante, inmortalizado en una tienducha perdida en la gran ciudad. Se decia que el rey todavia vivia, y que estaba “en el cuarto forrado de leopardo dorado” mientras contemplaba su propio funeral. Se decia tambien que unos pocos elegidos sabían la verdad: la gente de Memphis, Bob Dylan… Aunque claro, todo según aquel cantante argentino.

Pero allí estaba, tallado en bronce o algo parecido, con su sonrisa chulesca, su característico peinado y su pose rock’n’roll.
Mientras le observaba, él pensó que si era cierto que el rey seguia vivo, muy harto tuvo que acabar del mundo como para mantenerse oculto todos esos años. Al fin y al cabo, al mundo no le importaba en realidad si seguía vivo o no, mientras pudiesen seguir escuchando sus canciones.

Dio unas palmaditas en el brazo de aquella regia estatua mientras suspiraba, y se alejo unos pasos. Entonces recordó aquello que ella le contó una vez:

“¿Sabes que todas sus canciones son de amor? Salvo una en la que le pide perdon a su hija por tener que separarse”

“Entonces esa tambien es de amor…”


Y supo que si se habia detenido delante de aquella estatua de Elvis era porque le recordaba a ella. A las canciones que le habia enseñado, a sus miradas, a sus silencios, a las tardes en el parque en las que ella no llevaba su reloj azul en la muñeca…

El sonido de la puerta al abrirse le sacó de su ensimismamiento. Al girarse vió que estaba formando cola, asi que se disculpó, dejó que otros se fotografiasen con el rey y salió de alli canturreando:

“You look like an angel…”

jueves, 9 de julio de 2009

Wild West End

Ayer volvió a llover sobre Londres, aunque gracias a Dios, no lo hizo tan torrencialmente como anteayer. Gracias a eso, tras degustar unos estupendos espagueti carbonara cocinados por Jorge, nos fuimos al centro a dar una vuelta. La llovizna caia sobre el asfalto cuando salimos a la calle por la salida de metro de Leicester Square, en dirección a Covent Garden. Todo el West End está plagado de teatros que anuncian musicales: “Los miserables”, “We will rock you”, “Thriller”, “El fantasma de la ópera”, “Grease”… Musicales que veré algun dia, sin duda, pero desde luego no este mes de julio. Los precios son prohibitivos, y esta expedición es todo lo proletaria que se puede esperar de un viaje de un mes a la capital británica.

A pesar de eso, curioseamos a gusto por toda la zona. Nos metimos en algunas tiendas de ropa, haciendo como que sabiamos de que iba la cosa, para salir minutos despues escandalizados de lo horteras que son estos británicos y/o de lo desorbitado de algunos precios. Visitamos tambien el Trocadero, en Picadilly Circus. Se trata de un lugar de ocio un tanto extraño, lleno de gente joven y no tan joven. Despues desanduvimos lo andado y nos dirigimos a la estación de metro de Charing Cross. Dentro de esa laberíntica red de pasillos subterráneos se encuentra una de las tiendas de magia más antiguas de Europa: Davenport’s. Un sitio realmente curioso que me hubiese gustado volver a visitar. Desgraciadamente, el horario ingles es muy limitado para alguien habituado al horario hispánico: llegamos al sitio en cuestión a eso de las 20:00, y habian cerrado a las 17:30.

Decidimos volver a casa, y por el camino, yo le contaba a George la vida y obra de Harry Houdini. Pero la culpa fue suya: vio un poster con su nombre en la puerta de la tienda, y parece ser que le picó la curiosidad. Tras unos veinte minutos de viaje, entramos en casa dispuestos a cenar un tipico desayuno inglés: huevos con bacon. Ñam, ñam.

Una de las cosas que más echo de menos aquí es tocar la guitarra. Por eso, en alguno de nuestros paseos por el centro, no es raro que hagamos pequeñas paradas en tiendas de música. Me gusta particularmente “The Hobgoblin”, cerca de Totenham Court Road. El tipo que lleva la tienda es muy majo, y me invita con insistencia a probar todas las guitarras: dobros, acusticas, eléctricas… La foto que podeis ver abajo corresponde a nuestro primer dia en la ciudad. Para que os hagais una idea de las ganas que tengo de tocar.


She says: "hey, mister... do you wanna take a walk in the wild West End, sometime?"
And i get trouble with my breathing.